Nombres Comunes de Anfibios de Ecuador
     
 
  Nombres comunes  
     
  Distribución aproximada de los nombres comunes de renacuajos en Ecuador  
     
 

Véase aquí y en los sumarios de cada especie

 
     
 

Introducción

 
La mayoría de especies de anfibios ecuatorianos tienen nombres comunes de variado origen y con muchos matices. Hay nombres que seguramente se perdieron en la bruma del tiempo, otros que se conservan intactos y otros que han sido modificados. Los hay procedentes de las lenguas y dialectos indígenas, mientras que otros son importados de otros idiomas, en especial del español e inglés. Los hay de origen ancestral y otros acuñados recientemente, sea por el imaginario popular como por el mundo académico. Los hay también aquellos que son onomatopéyicos. Algunos de los nombres comunes se refieren a grupos de especies (clasificados según su uso, su similitud morfológica, su afinidad taxonómica, sus relaciones evolutivas, sus hábitos de vida, etc) y tienen un uso más general, mientras que otros se aplican a cada una de las especies. También hay nombres de uso frecuente y con una cobertura geográfica amplia, mientras que otros son raros o restringidos a regiones geográficas pequeñas. También es notorio en Ecuador la abundancia de nombres comunes para los renacuajos.
 
Debido a este origen múltiple y la diversidad de criterios en el uso de nombres comunes, las mismas especies pueden tener varios nombres comunes o especies diferentes pueden tener un mismo nombre. Un problema con la "etnobiología" es que los nombres comunes no siempre concuerdan con los nombres científicos. A veces un nombre común equivale al nombre científico de una especie en el sentido que se refiere solamente a una especie (reconocida así biológicamente) pero muchas veces no es así. Muchos nombres comunes se refieren a grupos de especies o a algún otro grupo no biológico. Por ello la nomenclatura científica (binomial para designar especies) es apropiada. No obstante, fuera de la comunidad científica, a la gente común se le hace difícil el uso de nombres científicos (muchos de ellos derivados del griego o latin), y se prefiere el uso de nombres comunes, los cuales incluso son utilizados en títulos de publicaciones científicas junto al nombre científico. Por ello hay una tendencia a la estandarización de los nombres comunes para evitar confusiones. Sin embargo, la literatura de nombres comunes es escasa, fragmentaria y en algunos casos evidentemente inapropiada (ej., el uso de la palabra rana para designar a la hembra y sapo al macho, pero véase también ranas y sapos). 
 
Previo a esta publicación no existía una lista de nombres comunes estandarizados de los anfibios ecuatorianos. La lista más completa de nombres en inglés de las especies que habitan Ecuador es la de Frank y Ramus (1995), aunque esta lista ha sido criticada como inadecuada en varios casos (Werner 1996, Caramaschi et al. 2005, 2006). Listas parciales son las de Valencia et al. (2008:207–208), quienes proveen una lista de nombres en español de 167 especies, la de Valencia y Garzón (2011) que recopilan nombres en español para 113 especies, la del Centro de Investigación y Documentación Shuar (1976) que provee nombres de algunas de las especies de la Amazonia en idioma Shuar. Kohn (2002) compila algunos nombres de especies de la comunidad de Ávila en Loreto (provincia de Napo), mientras que Gallardo (2004) recopila los nombres comunes de ranas comestibles de Ecuador. 
 
En la lista de especies de la página web de Anfibios de Ecuador se indican el nombre científico de la especie y el nombre común estandar, escogido por nosotros como de uso prioritario. Listas completas de todos los nombres comunes en español, inglés y otros idiomas se indican en la ficha de cada especie. Los nombres comunes fueron escogidos sobre la base de los criterios de estandarización sugeridos por Caramaschi et al. (2006) y con algunas modificaciones como se indica a continuación. Estos criterios de estandarización son, en orden de prioridad: 
 
(1) La intención etimológica (explícita o implícita) de los científicos que nombraron a la especie; esta puede ser traducida del idioma original en que fue publicada.  La etimología del nombre científico de cada especie se indica en su ficha respectiva. 
 
(2) Cualquier nombre que sea de uso frecuente en publicaciones y/o se considere prioritario por su origen ancestral o relevancia cultural. A veces ese nombre puede ser diferente del que se usa en determinada localidad o con frecuencia fuera del Ecuador. 
 
(3) El uso de algún aspecto distintivo (distribución, morfología, comportamiento, etc) de la especie. Para las especies endémicas se usan nombres en lo posible en idiomas indígenas o español, mientras que para especies de más amplia distribución se usan traducciones de los nombres en Inglés (si están disponibles). 
 
A continuación se provee algunos ejemplos que ilustran la diversidad del uso de nombres comunes, su origen, modificaciones y significados.
 
Jambatu (= hampatu, hambatu, hamp’atu, jampatok, jambato, jamp’atu, jampatu, janpatu, jambatiu, jambatyu, jambatyug, ambatukuna, ambatio, ambato, ambatiug, ampatu).
 
Jambatu es tal vez el más célebre nombre de uso común, ancestral y contemporáneo en Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina. En su origen tiene usos amplios y genéricos para designar a cualquier especie de anuro o a ciertos grupos (sapo o rana en Español). Jambatu es una palabra Quichua; etimológicamente jambatu proviene de palabras de dos idiomas, Poqomchi y Kaqchikel, de etnias guatemaltecas, las cuales forma parte del grupo quicheano de lenguas que a su vez es parte de la familia lingüística mayense. Su forma original es Jam-pa-tok y significa “Llora en lluvia” (Moreno Mora, 1967). Otra versión (Anónimo, 2003) sobre su origen y significado atribuye el origen del nombre Jambato —que significa rana—  a una quichualización o españolización del idioma Panzaleo, el cual era hablado por los indígenas del sur de la Provincia de Pichincha, la actual provincia de Tungurahua. Con el nombre Ambato se conoce también a la capital de la provincia de Tungurahua y el río que lo atraviesa. El idioma Panzaleo sería la forma más austral de la filiación Macro Chibcha.

En Bolivia, Arias Centellas (1999) menciona lo siguiente: “Jampatu (Sapo); durante la época de lluvias abundan en la comunidad, sobre todo por las noches, cuando éstos croan con insistencia, como si estuvieran llorando, anuncian la llegada de las lluvias, si estos callaran, querrá decir que no lloverá.”

Según Espinosa (1996), en Chile el Jamp’atu es parte de los rituales de lluvia. 

La primera mención del nombre Jambatu en Ecuador es hecha por el padre Juan de Velasco (1789:201–202), quien lo define así “Hambatu. Nombre genérico a los sapos o escuerzos. Son éstos en todas partes de tamaños y colores diversos. Hay unos de activísimo veneno en un desierto montuoso de la provincia de Ibarra enteramente verdes con ojos colorados, altos de 6 dedos… En los temples muy calientes hay unos mucho mayores pero inocuos, aunque molestos metiéndose aún dentro de las casas.”  La descripción de Velasco de los Hambatu de Ibarra permite suponer que corresponderían a la especie Gastrotheca riobambae, pues es la única especie en esa zona con las características mencionadas (excepto lo de 6 dedos, pues la mayoría de anuros tienen solo cuatro dedos en las manos y 5 en los pies).

Por su parte, Jiménez de la Espada (1875) al describir a Leptodactylus pentadactylus (bajo el nombre Leptodactylus goliath) de la región de Archidona y  la cordillera de Guacamayos (Provincia de Napo, Ecuador) menciona lo siguiente “Dábanle el nombre de Hatun-Hambato, que equivale á gran rana ó sapo.”  Santos Ortiz de Villalba (1994) escribe Janpatu para referirse a sapo en el lenguaje de los Quichua de orillas del Río Napo. Costales et al. (1996) en su revisión del mito Catequil de los Quitu-Cara se refieren a la palabra quichua hambatu como sapo pequeño, mientras que su equivalente en Quitu-Cara es patata. Kohn (2002) menciona los nombres juiciu jambatu para la ranita Hyloxalus bocagei y  cucha jambatu (cucha ambatu) para Pristimantis sp. de la región de Ávila (Provincia Napo) en la Amazonia Ecuatoriana. Gabriel Grefa (comunicación personal de 7 de Marzo 2010) indica que el nombre genérico quichua en Archidona (Napo) para los sapos es ambatukuna. Indígenas del Pueblo Puruhá de los páramos al pie del volcán Chimborazo (provincia de Tungurahua) mencionan la palabra ambatio para designar a los sapos verdes (presumiblemente Gastrotheca pseustes) (Luis Coloma, notas de campo de 18 de Julio de 1989). Fuentes Roldán (1999) en su libro Quito Tradiciones cuenta el cuento del Sapo de agua y menciona “…un pequeño jambato  de ojos vivos y piel verdosa, nativo de la zona…”.  Esta descripción parece hacer referencia a Gastrotheca riobambae. 

La escritura de jambatu, al provenir de un lenguaje oral como el Quichua, ha sido muy variada y además refleja los varios dialectos aborígenes. Por ejemplo, según Stark y Muysken (1977) se usa jambatu en Zámbiza (Pichincha), San Miguel de Salcedo y Tigua (Cotopaxi); jambatyu en Chibuleo San Pedro y Guapante (Tungurahua), en Troje (Chimborazo); jambatyug en Salasaca (Tungurahua); ambatyu en Casichagua (Bolívar). En años recientes, se ha confinado el uso de esta palabra —modificada a jambato especialmente por los habitantes mestizos de ciudades como Quito— para designar a algunas ranas y sapos arlequín del género Atelopus (Coloma y Ron 2001, Arbeláez Ortiz y Vega Toral 2009; Valencia et al. 2008), o incluso tiene un uso más exclusivo para designar al probablemente extinto Atelopus ignescens de los Andes ecuatorianos (Patzelt, 1976, Coloma y Lombeida 1992, Coloma 1999, Ron et al. 2008), el cual era uno de los anuros mayormente abundantes y conspicuos (desde Imbabura a Bolívar) hasta mediados de los años ochentas (Ron et al. 2003). 

 
Otros nombres ancestrales quichua son:
 
Kaila. Significa rana (Moreno Mora, 1967). Según Costales et al. (1996) Cayla en Quichua significa rana grande y su equivalente  en Quitu-Cara es Cotán. Etimológicamente Kayra o Kaila proviene de palabras de dos idiomas, Chol y Kaqchikel, de etnias de Chiapas (México) y guatemalteca respectivamente, las cuales forma parte del grupo cholano y quicheano de lenguas que a su vez son parte de la familia lingüística mayense. Su significado es “Cantar y dar muchas voces” (Moreno Mora, 1967). Según Velasco (1789) es un tipo comestible de hambatu. Los indígenas y poblaciones mestizas de algunos lugares de las provincias de Bolívar y Chimborazo en los Andes del sur de Ecuador atribuyen el nombre kayla a Telmatobius niger (Merino-Viteri et al. 2005).
 
Picu picu. Según Velasco (1789) este es un nombre genérico a dos o tres especies de ranas no comestibles. 
 
Hualaj, huartaj, ty’ungil. Según Stark y Muysken (1977) significan sapo y sus nombres se usan en Ilumán (Imbabura), Nizag (Chimborazo) y Cachisagua (Bolívar) respectivamente.
 
Tulpi. De acuerdo a Andrade Marín (1937), los indígenas de las montañas de Llanganati conocen con este nombre a un saptio bruno-oscuro. 
 
Ilulu. Patzelt (1976) y Kohn (2002) mencionan el uso de la palabra ilulo, ilulu, yamba, yamba la ciega para designar a especies de Gymnophiona.
 
¿Sapo o rana? La distinción entre ranas y sapos carece de rigor taxonómico o científico, aunque el uso de estos dos nombres comunes es frecuente incluso en el Inglés cuyos vocablos equivalentes son “frog “ y “toad”.  Estos dos nombres comunes tienen su origen en Europa y son parte del idioma Español, por lo cual su uso se ha extendido a otros continentes con el uso del idioma. De acuerdo a la Real Academia Española de la Lengua (2011) sapo es una voz prerromana, de origen onomatopéyico, por el ruido que hace al caer en un charco o en tierra mojada y se define como un anfibio anuro de cuerpo rechoncho y robusto, ojos saltones, extremidades cortas y piel de aspecto verrugoso. En contraste, rana proviene del Latin y es un batracio del orden de los Anuros, de unos ocho a quince centímetros de largo, con el dorso de color verdoso manchado de oscuro, verde, pardo, etc., y el abdomen blanco, boca con dientes y pupila redonda o en forma de rendija vertical. 
 
Con el descubrimiento de mas de cinco mil especies de anuros fuera de Europa (especialmente en zonas tropicales) las diferencias entre sapos y ranas desaparecieron,  puesto que entre estas nuevas especies las habían con características de uno y otro grupo; por tanto el idioma español no dispone de términos adecuados para denominar a la mayoría de las especies de anuros. En este sentido la distinción inicial quedó sin sustento, pero se ha mantenido en el conocimiento popular y se aplica con arbitrariedad y a veces con  modificaciones extremas. Por ejemplo, en algunas ocasiones se usan los términos sapo y rana para distinguir  al macho (sapo) de la hembra (rana). Otros usos peculiares son los de algunos campesinos de la Costa ecuatoriana, quienes llaman rana a los anuros grandes (al igual que en Cuba) como Rhinella marina, el cual según el concepto en castellano debería ser un típico sapo. Por otra parte, en la Sierra en general se usa el diminutivo sapito para designar a especies como Gastrotheca riobambae, G. pseustes, Pristimantis spp., Atelopus spp. etc., pero también se usa el diminituvo para designar a las especies pequeñas. Por ejemplo, se llama sapito guitarrero a Dendrobates sylvaticus en  la comunidad Awá (comunicación personal de Manuel Cleotorio Pai de La Unión de la Parroquia Alto Tambo, notas de campo de 15 Octubre 2011 de Elicio Tapia).
 
Uilli-uillis (Willi willi, güishigüishes). En el mapa de Ecuador de arriba se indican los nombres de los renacuajos según sus localidades hasta ahora registrados. Se conocen al menos 22 nombres comunes que los ecuatorianos usamos para designar a los renacuajos —el equivalente castellano y de uso en los textos educativos para las larvas de anuros—: no menos de 3 en la costa, 6 en el oriente y 13 en la sierra (Coloma 2003). Hay tantos nombres como grupos étnicos, lenguajes y especies de renacuajos. El uso de algunos de estos nombres tiene distribución amplia, mientras que para otros es más restringido. Por ejemplo, el nombre de uilli-uilli, aunque a los habitantes de Quito y alrededores les puede parecer muy familiar, es de uso solamente local. Icaza (1975) los menciona como güishigüishes. Palabras similares a uilli-uilli son pilli-guilli y pilligalli. Con ellas les reconocen los indígenas en la provincia de Cotopaxi, y posiblemente sean las que dieron origen al término usado en Quito. No obstante, los ecuatorianos les hemos conferido nombres muy variados como diversas son las especies de anuros a las que pertenecen. El padre Juan de Velasco (1789) menciona el nombre Tugllín y lo describe así: “Es un singular renacuajo del agua. Su figura toda es de lagartija; mas luego que crece algo se le cae el rabo y convirtiéndose en sapo, sale del agua y anda brincando por las campiñas”.  En la Provincia de Bolívar se les conocen como ultios, y es muy interesante verificar que el mismo epíteto se aplica en Bolivia. Tal vez ello nos habla del origen Mitimae de los indígenas bolivarenses. Los carchenses les conocen como villicos, en Tungurahua les llaman pímbalos, en Chimborazo timbales y timbilines, en Cañar y Azuay Chugshis, shugshis, chugllis, en Loja jimbiricos, en Manabí gusarapos (al igual que en Argentina).  

Literatura Citada

Andrade- Marín, L. 1937. Viaje a las misteriosas montañas de Llanganati. Expedición Italo-ecuatoriana. Boschetti-Andrade Marín 933:1934. Tercera edición, Imprenta Noción. Quito, Ecuador. 
 
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Autoría y cita

Luis A. Coloma1, Juan M. Guayasamin2

1 Centro Jambatu de Investigación y Conservación de Anfibios, Fundación Otonga, Geovanni Farina 566 e Isla Baltra, San Rafael, Quito, Ecuador. lcoloma@otonga.org

2 Centro de Investigación de la Biodiversidad y el Cambio Climático. Universidad Tecnológica Indoamérica, Machala y Sabanilla, Quito, Ecuador. jmguayasamin@gmail.com
 
 

Cita

Coloma, L. A. y Guayasamin, J. M. 2011–2013. Nombres comunes de Anfibios de Ecuador, AnfibiosWebEcuador. Fundación Otonga, Quito, Ecuador.  < http://www.anfibioswebecuador.ec/nombrecomun.aspx>. 
 
 
Historial
 
2011–2013, Luis A. Coloma y Juan M. Guayasamin (investigación, compilación bibliográfica y otros campos, edición, digitalización).
2013 Eduardo Toral (nombre adicional: Chugshis; edición escritura: Willi willi, Wampúch').

 
Publicación:  24 octubre 2011 
Actualización:  9 abril 2013
 
     
 
 
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